Archivado en: caza
Y no podía ser de otra forma ya que el hombre, o aquello que era en el albor de los tiempos, necesitaba alimentarse para subsistir y por ello, despues de recolector, fue cazador y por supuesto muchísimo tiempo antes de aprender incluso a hablar. Y a escribir ya ni te cuento.
Desde muy pequeño, con ocho años me regalo mi padre la primera escopeta de 12 mm, fue siempre la caza mi afición favorita y así fue hasta que, despues de incontables intervenciones quirúrgicas en la vista tuve que colgar escopetas y rifles y mentalizarme de que, aquello que tanto me gustaba y por lo que era capaz de pegarme los grandes madrugones y recorrer un montón de kilómetros, se acabó.
Pero, aunque lo añoro, me quedan los recuerdos de tantas y tantas jornadas en plena naturaleza y el placer de seguir preparando y degustando las piezas que , con frecuencia me regalan, especialmente mi primo el Dr. José María Coy y el amigo Escofet. Porque ,para mi, la caza nunca acabó en el campo sino en mi mesa después de haberla preparado con tanta afición como cazado.
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